




El ingeniero francés Ferdinand Arnodin fue el primero que patentó la idea de los puentes trasbordadores e intervino en la mayoría de los que se han construido.
Los puentes trasbordadores representaban una forma diferente de resolver el conflicto que planteaban dos corrientes de tráfico incompatibles: un tráfico de vehículos entre dos orillas situadas a poca altura sobre el agua y un tráfico de barcos en el río a cruzar.
En Buenos Aires, el ensamblado del Puente Trasbordador requirió de aproximadamente tres años. Su estructura es totalmente metálica y su construcción fue encomendada a la fábrica inglesa Earl of Datle Steel (su sello aún puede leerse en los perfiles del viejo puente Nicolás Avellaneda).
En barco fue enviado desde Inglaterra por partes listas para su armado. Sólo los cimientos de cada una de las dos torres laterales fueron de construcción nacional, compuestos por ocho cilindros de mampostería de ladrillos de 90 centímetros de espesor rellenos de hormigón. Estos cilindros se asoman al pie de cada pilar y están sumergidos a 24 metros por debajo de la superficie del agua.
Para fijarlos se debieron atravesar varias capas de distintas materias y espesores con el fin de que garantizaran la resistencia necesaria. Para atravesar algunas capas fue necesario el uso de dinamita; la misma era colocada debajo de los azuches y se la hacia explotar eléctricamente. La explosión resquebrajaba el terreno y permitía descender a los cilindros.
Sobre las torres laterales se sostiene una viga superior, de la cual pende un carro sujetado a un cable carril que lo con- duce. De este carro superior cuelga la barquilla, denominada plataforma trasbordadora, una suerte de canasto de ocho metros de ancho por doce de largo que soportaba hasta 50 toneladas de peso. En la barquilla se transportaban peatones, carros y tranvías, con una capacidad máxima de 30 personas y 4 ejes o carros. El recorrido entre una y otra orilla duraba algo menos de cinco minutos.
El costo total de su construcción y levantamiento fue aproximadamente de 100.000 libras esterlinas. Aun así, el servicio que brindaba era totalmente gratuito para los trabajadores, previa acreditación y en horarios determinados que eran los de entrada y salida a las fábricas.
La tarifa, en síntesis, variaba según fuera peatón o carro y de acuerdo a las dimensiones del mismo.
En este tipo de puentes, la barquilla trasbordadora es colgante y de gran capacidad, capaz de transportar vehículos y personas, siguiendo la traza natural del paseo. Porque la barquilla se desplaza a casi la misma altura de las calles que conducen al puente, sin alterar el punto de vista.
Esta metodología de traslado tiene grandes ventajas; es fácilmente abordable y da continuidad al recorrido peatonal y visual de quienes se desplazan en él, ya que tanto la separación gradual de una orilla como el acercamiento a la otra refuerzan la sensación de un recorrido sin rupturas.
EL PUENTE TRASBORDADOR NICOLÁS AVELLANEDA TIENE 52 METROS DE ALTURA. ESTA ES LA LONGITUD QUE PRESENTA DESDE LAS BASES DE LAS TORRES HASTA EL TOPE DE LA VIGA SUPERIOR. EL ANCHO DE CADA UNA DE LAS BASES ES DE 27 METROS Y EL ANCHO TOTAL, DE EJE A EJE DE CADA UNA DE SUS COLUMNAS, ES DE 53,5 METROS. ES ESTE EL TRAMO LIBRE QUE DEJA PARA LA NAVEGACIÓN.